En este episodio visitaremos las siguientes lecturas:
Gógol, Nikolái. Historias de San Petersburgo. Madrid: Alianza Editorial, 2016. ISBN: 978-84-9104-439-0.
Tolstoi, Lev. Guerra y Paz. Barcelona: Penguin Random House, 2004. ISBN: 84-978-84-9105-021-6.
Dostoievski, Fiódor Mijailovich. Una historia desagradable. Madrid: Nórdica Libros, 2021. ISBN: 978-84-18451-85-0.
Turguénev, Iván. Diario de un hombre superfluo. Madrid: Nórdica Libros, 2021.ISBN: 978-84-10200-47-0.
Chéjov, Antón.Cuentos de Chéjov. Barcelona: Editorial Alma, 2019. ISBN: 9788417430-83.2.
El siglo XIX es conocido tradicionalmente como “El Siglo de Oro” de la literatura rusa. A principios de este siglo, la corriente principal de la literatura rusa era el Romanticismo, aunque a partir de su segunda mitad sería el realismo literario el que alcanzaría mayor importancia. La literatura rusa de este período se caracterizó por su profunda dimensión social, espiritual y filosófica. Desde Pushkin y Gógol, los autores rusos convirtieron sus obras en instrumentos de denuncia de las injusticias y opresiones del país, retratando la desigualdad, la hipocresía y la miseria humana con ironía y compasión. A través de la sátira y el realismo, escritores como Dostoievski, Tolstói o Gorki exploraron los conflictos morales y las contradicciones sociales, elevando el sufrimiento humano a una categoría universal. En sus páginas, la Rusia rural y urbana se transformó en espejo del alma colectiva, donde cada personaje encarnaba una búsqueda de sentido frente al dolor, la culpa y la redención.
Junto a esta dimensión crítica, la literatura rusa se distinguió por su tono épico y espiritual. Las novelas, incluso las más íntimas, abordaron los grandes temas de la existencia: la vida, la muerte, la justicia y la fe. Bajo una atmósfera de pesimismo y melancolía, los autores revelaron una constante aspiración a la trascendencia, a encontrar belleza y esperanza en medio del sufrimiento en las que las narrativas de la época mostraban esa tensión entre la caída y la redención, entre el dolor humano y la luz del alma.
Historias de San Petersburgo reúne tal vez los cinco relatos breves más sobresalientes de la obra de Nikolái Gógol, vinculados por el escenario común de estar situados en la capital de la Rusia imperial, que fueron escritos entre 1835 y 1842.
La avenida Nevski es un cuento que inicia con la voz de un narrador que describe detalladamente esta arteria central de San Petersburgo y los tipos de transeúntes que la recorren en diferentes horarios del día, para posteriormente centrar su trama en dos de los personajes. De un lado, el joven pintor Piskariov, que sigue a una mujer de cabello oscuro hasta lo que pareciera ser un burdel, sin saber el trágico destino que le depara este encuentro. De otro lado, el teniente Pirogov que sigue a una mujer, esposa de un hojalatero alemán y a la que intenta seducir.
El retrato es una obsesionante fantasía macabra en la que un joven pintor de talento, Chartkov, adquiere el retrato de un viejo, cuyos ojos parecen tener vida. Durante la noche, el viejo le exhorta al pintor a que abandone su estilo para que se convierta en retratista de las personas más influyentes de la ciudad. Seducido por la idea, el joven se ajusta a la moda y, como retratista, se enriquece en poco tiempo. Sin embargo, con el tiempo, arrepentido de haber traicionado al arte, enloquece y muere.
Diario de un loco es el relato de la vida de Akxenty Ivanov Poprischin, un funcionario de la burocracia ucraniana que, a través de las anotaciones en su diario íntimo, va mostrando cómo en medio de la rutina de su labor y las pequeñas humillaciones de su vida, surgen en su mente ideas referenciales y erotomaníacas que progresivamente adoptan tintes engañosos. El carácter disparatado de las fechas y la naturaleza arbitraria de sus vivencias es coronado de modo extravagante cuando abraza la ilusión de ser el mismísimo Rey de España, sus comentarios a través de la historia son cada vez más raros hasta que pierde la cordura completamente.
La nariz es un cuento que narra las vicisitudes del mayor Kovaliov que un día amanece y al mirarse en el espejo, la nariz ha desaparecido. Para el militar es un auténtico desastre que un distinguido caballero con una notable vida social, no tenga nariz. En su afán de búsqueda, descubre casualmente a su nariz caminando por la calle vestida con uniforme de funcionario de mayor rango que el suyo.
El abrigoes el último relato de Historias de San Petersburgo. Este presenta la historia de Akaki Akákievich, un funcionario de San Petersburgo que trabaja como copista en los escalafones más bajos de la administración rusa. Pese a su humilde condición, debe gastar todos sus ahorros en encargar un nuevo abrigo para protegerse del duro invierno petersburgués. Sin embargo, su posesión será el origen de otras desgracias mucho peores.
Nikolái Vasílievich Gógol nació en 1809 y falleció en 1852. Es originario de una aldea cosaca, territorio que en la actualidad pertenece a Ucrania. Escritor en lengua rusa, cuyas obras de teatro, relatos y novelas se encuentran entre las obras maestras de la literatura realista rusa del siglo XIX, su obra señala el comienzo de la narrativa realista. En 1828 se mudó a San Petersburgo, donde iniciaría su carrera literaria tras algunos falsos comienzos en 1831. Algunos de los títulos que forman parte de su obra son su novela Almas muertas, las colecciones de relatos Veladas en un caserío de Dianka, que incluye ocho relatos como La noche en vísperas de San Juan, Terrible venganza, El lugar embrujado; Mirgorod, colección de cuatro relatos incluyendo Taras Bulba y Terrateniente de antaño y por supuesto, la obra referenciada, Cuentos de San Petersburgo. Entre las obras de teatro escritas mencionaremos El inspector, El casamiento y Los jugadores.
Esta novela, publicada originalmente en ruso entre 1865 y 1867, relata de manera extensa y profunda la época de las guerras napoleónicas en Rusia, específicamente entre los años 1805 y 1812. Tolstói nos presenta una visión completa de la alta sociedad rusa y sus opiniones cambiantes frente a la situación política y militar de la época. La trama sigue la historia entrelazada de cuatro familias: La familia Bezújov (en la que destaca Pierre, heredero de una fortuna vasta y que acarrea los problemas de ser una persona importante en la sociedad rusa y uno de los personajes principales de la obra), la familia Bolkonsky, con el viejo príncipe Nikolái Andréievich, la princesa María y el príncipe Andréi, inteligente y erudito aunque descontento, amigo del conde Pierre y otro de los personajes centrales de la obra), la familia Rostov (con el conde Iliá Andréievich, Nikolái y la condesa Natasha, una joven bellísima y simpática, de una familia con muchas deudas y otro de los personajes centrales) y la familia Kuraguin (con Elena y Anatol). Junto a los personajes de ficción, a los que se considera tradicionalmente como auténticos sostenes de la trama, aparecen numerosos personajes históricos, menos definidos y quizá menos «humanos»: el emperador Napoleón I, el emperador ruso Alejandro I y el general Kutúzov. Tolstói además escribe abundantemente sus propias opiniones sobre la historia, la guerra, la filosofía y la religión.
Con Guerra y Paz, Tolstói contribuyó a introducir un nuevo tipo de conciencia en la novela. Su estructura narrativa destaca no solo por el punto de vista de Dios sobre los acontecimientos y dentro de ellos, sino también por la forma en que retrata con rapidez y fluidez el punto de vista de un personaje individual. Su uso de los detalles visuales es a menudo comparable al del cine, empleando técnicas literarias que se asemejan a las panorámicas, los planos generales y los primeros planos. Estos recursos, aunque no son exclusivos de Tolstói, forman parte del nuevo estilo de novela que surgió a mediados del siglo XIX y del que Tolstói demostró ser un maestro.
Lev Tolstói nació en 1828 y falleció en 1910. Es un escritor ruso considerado como uno de los más grandes autores de la literatura universal de todos los tiempos. Su obra es fundamental para entender el desarrollo de la novela contemporánea, siendo el mayor ejemplo del movimiento realista. Nacido dentro de una familia aristocrática, Tolstói cursó estudios de Derecho y Lenguas Orientales, pero los abandonó sin un objetivo definido en su vida, viviendo de manera diletante aprovechando el dinero de su familia. Durante la Guerra de Crimea Tolstói sirvió en el frente y comenzó a escribir sus primeras obras. Su vuelta al mundo civil le convenció de mostrar la sociedad tal y como era, conformando el modelo de su estilo realista. Con el tiempo, Tolstói desarrolló una fuerte visión espiritual del mundo, vinculada a los primeros cristianos y la figura de Jesucristo, algo que le llevó a manifestarse públicamente como pacifista, además de escribir varios libros que fueron de gran influencia en el pensamiento sobre la no violencia en todo el mundo, destacando la relación que mantuvo con el político indio Mahatma Gandhi.
De su prolífica obra, podemos mencionar: de sus novelas, títulos como Infancia, Adolescencia, Juventud, Los cosacos, Ana Karénina, La muerte de Iván Ilich y El cupón falso. De sus cuentos y relatos, La incursión, La tala del bosque, Relatos de Sebastopol, La tormenta de nieve, Tres muertes, El prisionero del Cáucaso, Cuánta tierra necesita un hombre, entre otros. Algunas de sus obras de teatro son El poder de las tinieblas, Los frutos de la civilización, El cadáver viviente y de sus obras religiosas, Confesión, ¿Cuál es mi fe?, El evangelio abreviado y El Reino de Dios está en vosotros.
En un contexto histórico posterior a la reforma emancipadora de 1861 en Rusia, tras beber de más con dos colegas funcionarios, el protagonista, Ivan Ilich Pralinski, expone su deseo de adoptar una filosofía basada en la bondad y el humanismo hacia aquellos en posiciones de menor estatus social. Al marcharse de la reunión inicial, Ivan se da cuenta de que su cochero se ha ido a otro lugar por pensar que la reunión demoraría más tiempo, por lo que decide caminar y pasa de casualidad por una casa donde se celebraba la boda de uno de sus subordinados. Resuelve entonces poner su filosofía en práctica y entra a la fiesta. Tras muchos tragos adicionales, lo que comienza siendo un gesto de bonhomía, se vuelve una pesadilla de alto contenido pesimista, patentizando el hecho de que las clases sociales son jerarquías impermeables, entre las que moverse puede ser mucho más arriesgado de lo que parece.
Esta novela corta fue escrita en un momento muy especial de la historia rusa y de la vida del propio Dostoievski. El autor, indiscutido maestro en el estudio de la psicología de los personajes, indaga en la contradictoria personalidad de Ivan Ilich Pralinski: un hombre poderoso que, aunque se considera un humanista y un defensor de las ideas liberales, no logra mantener firmes tales creencias. El carácter del protagonista se desnuda a la par que las contradicciones y la autocomplacencia del ámbito en que se mueve. Así, tanto en el plano individual como en el plano social, Una historia desagradable plantea conflictos que siempre se mantendrán actuales.
Fiódor Mijáilovich Dostoyevski nació en 1821 y falleció en 1881. Su literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX. Su adicción al juego y al alcohol unida a una recurrente epilepsia marcarían, sin embargo, el devenir de su obra, que se caracterizó por poner el acento en los valores espirituales de sus personajes y por una fiel representación de la realidad de su época. Algunos de sus títulos publicados son Recuerdos de la casa de los muertos, Crimen y castigo, El idiota, Los demonios, Los hermanos Karamázov, El doble, La patrona, Niétochka Nezvánova, El sueño del tío, Stepánchikovo y sus habitantes, Humillados y ofendidos, Memorias del subsuelo, El jugador, El eterno marido, Los demonios, El adolescente, entre otros.
Diario de un hombre superfluo nos expone los últimos momentos de vida del personaje y protagonista llamado Chulkaturin. Se define a sí mismo como un hombre superfluo, carente de interés tanto su persona como lo ha sido su vida. Dos semanas antes de morir, Chulkaturin decide escribir unas memorias sobre su vida. En un estilo desenfadado, con pinceladas de humor y cierta crítica hacia los padres, la sociedad burguesa y hacia él mismo, nos cuenta algo de su infancia para centrarse enseguida en el episodio más importante de su vida: su amor por Liza que resulta no correspondido, su posterior ataque de celos frente al afortunado conquistador, el Príncipe N, y el remate final de la aventura que se convierte en una espantosa situación ridícula, propia de enamorado inmaduro y estúpido.
Turguénev nos retrata un personaje que, en sus últimos momentos, intenta analizar los hechos y los actos que provocaron su peor experiencia sentimental. El torbellino de sentimientos del amor y las fases por las que pasa hasta su conclusión está descrito con gran fuerza narrativa, tamizada por una descripción crítica de la aristocracia y sus costumbres de la época. El pesimismo existencial recorre toda la obra, pues vemos la historia a través de los ojos de Chulkaturin, un pesimista en toda regla. Como es lógico, al tratarse de un intento de diario de vida, al final, se ve sesgado por el estado mental del protagonista.
Iván Turguénev nació en 1818 y falleció en 1883. Escritor, novelista y dramaturgo, considerado el más europeísta de los narradores rusos del siglo XIX, perteneció a una familia noble rural. Pasó su infancia en la hacienda materna hasta que se trasladó a Berlín para seguir estudios superiores, momento en el que entró en contacto con la filosofía hegeliana. De vuelta a su país, inició su carrera literaria con relatos que se inscriben dentro de la estética posromántica del momento (años treinta), mientras trabajaba como funcionario público, cargo que abandonó en 1843 por un gran amor, Pauline Viardot, cantante rusa constantemente en gira, con la que Turguénev mantuvo una apasionada relación. De su narrativa publicada mencionaremos las novelas Rudin, Nido de nobles, En vísperas, Padres e hijos, Humo, Suelo virgen, relatos cortos como Tres encuentros, Fausto, Asia, Primer amor, Historia del teniente Yergunov, Una desdichada, El rey Lear de la estepa, Aguas de primavera, Punin y Baburin y Cantar del amor triunfante, entre otros y la colección de relatos Memorias de un cazador.
Esta obra es una recopilación de relatos cortos representativos de la obra de este autor, tanto por temática como por cronología interna. Los relatos incluidos son El beso, Enemigos, Campesinos, El hombre enfundado, La dama del perrito y El obispo. Si el relato La dama del perrito, escrito en 1899, es un trasunto de su matrimonio tardío con la actriz Olga Knipper, El obispo, escrito en 1902, el penúltimo de sus casi 250 relatos, nos habla de la muerte que Chéjov, cuyos síntomas conocía dada su profesión, veía acercarse sin remedio. Con todo, ninguna imagen resulta tan turbadora como el comienzo del relato Enemigos, de 1887: ese niño muerto no es sino el propio Chejov veinteañero a quien le acaban de diagnosticar la tuberculosis que a la postre acabará con su vida.
Antón Chéjov es uno de los mejores dramaturgos de la historia de la literatura y un maestro del relato corto. Su perfección técnica únicamente es comparable a su rigor, expuesto en el famoso principio del «arma de Chéjov»: una historia sólo funciona si se eliminan los detalles superfluos. Chéjov concibe sus relatos como un retrato indirecto de uno o dos personajes que representan vidas concretas y anónimas de la Rusia de su tiempo. Este retrato tiene por objeto revelar la imagen esencial que constituye el destino de una persona. Tal retrato es el resultado de la intersección de dos historias: un relato externo, evidente y explícito, y otro interno, secreto e implícito, de carácter ético-moral, aunque sin moraleja.
Pocos autores han captado como Antón Pávlovich Chéjov, los matices, la personalidad y las motivaciones de sus personajes. Su preocupación por el retrato de personajes es uno de los pilares de su ingente obra breve. Porque Chejov es un profundo conocedor del alma humana. El ejercicio de la medicina lo llevó a tratar con todo tipo de pacientes, lo que le proporcionó una visión completa de la sociedad rusa de su época. De aquí se deriva un retrato perfecto y complejo de personajes, en el que todos los actos tienen un porqué: la bondad y la ternura de Olga, la abnegada mujer sobre la que se sustenta la trama de «Campesinos»; el idealismo tan pueril como platónico del teniente Riábovich en «El beso»; el rencor y la incomprensión mutua del doctor Kirílov y su paciente Aboguin en «Enemigos»; la neurosis asocial del Bélikov de «El hombre enfundado»; el callejón sin salida de ese donjuán enamorado que es el Gúrov de «La dama del perrito» o la pasión y muerte, tan perfectamente sincronizadas con la Semana Santa, que sufre «El obispo» Piotr.
Antón Pávlovich Chéjov nació en 1860 y falleció en 1904. Fue un cuentista, dramaturgo y médico ruso. Encuadrado en las corrientes literarias del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto, y es considerado uno de los más importantes autores del género en la historia de la literatura. Chéjov combinó la escritura con la medicina en cuanto acabó la carrera, ya que su padre había sufrido una bancarrota y se vio obligado a mantener a la familia. La crítica moderna considera a Chéjov uno de los maestros del relato. Y dentro del teatro ruso se le considera como un representante fundamental del naturalismo moderno. Sus obras dramáticas, lo mismo que sus relatos, son una crítica constante de la sociedad que le tocó vivir, la Rusia anterior a la revolución de 1905, donde refleja la inquietud de sus personajes por crear un mundo mejor… y su frustración. Su estilo es preciso, depurado de cualquier detalle superfluo y aparentemente sencillo. Sus tramas nunca son complicadas e incluso, en ocasiones, pueden parecer triviales, pero bajo la superficie, se puede intuir que la trama esconde un secreto, un drama, una motivación. Chéjov es un maestro absoluto en el tacto emocional y el dibujo de los personajes, con inclinación al miramiento crítico en unos textos impregnados de sensibilidad y sentido del humor.
De su narrativa podemos mencionar algunos títulos como Cuentos de Melpómene, Relatos abigarrados, En el crepúsculo, Discursos inocentes, Los niños, Gente sombría, La sala número seis, Relatos y cuentos, Campesinos y Mi vida. De su producción dramaturga, mencionaremos las obras desarrolladas en cuatro actos: Ivánov, El espíritu del bosque (primera versión de Tío Vania), La gaviota, Tío Vania, Las tres hermanas, El jardín de los cerezos y Platónov. Y algunas obras de teatro de un solo acto escritas que podemos mencionar son En el camino real, Sobre el daño que hace el tabaco, El canto del cisne, El oso, Petición de mano, Un trágico a pesar suyo, La boda, Tatiana Répina, La noche antes del juicio y El aniversario.
El siglo XIX es conocido como Siglo de Oro de la literatura rusa. En él alcanzan su apogeo la prosa y la poesía, dentro de un ambiente de patriotismo y de interés por la revolución francesa. Las narrativas y en general, las diferentes expresiones literarias y culturales de la mayor parte del siglo XIX se debaten entre el movimiento romántico de inicios de ese siglo y el Realismo, que alcanzaría mayor importancia a partir de su segunda mitad. Un realismo literario liderado por autores como Tolstói, Dostoievski y Chéjov que analizaron la sociedad rusa, sus jerarquías y los conflictos internos del individuo. El “realismo sociológico” de Chéjov que exploró problemas sociales y el destino de las personas dentro de ellos. Un realismo centrado en temas como la historia rusa, la vida rústica y la vida de la aristocracia y la clase baja e influido por la invasión napoleónica de 1812 y la emancipación de los siervos en 1861 que marcaron el contexto histórico y social de la época.
La primera mitad del siglo fue la edad de oro de la poesía rusa, con exponentes como Vasili Zhukovski y Aleksandr Pushkin, el fabulista Iván Krylov, el poeta y dramaturgo Aleksandr Griboyédov, los poetas Yevgueni Baratynski, Konstantín Bátiushkov, Alekséi Koltsov, Iván Kozlov, y Piotr Yershov. La prosa de este mismo período está representada por las novelas grandes de Pushkin, Lérmontov y Nikolái Gógol.
La segunda mitad del siglo fue la edad de oro de la prosa rusa, destacando los gigantes de la época: Lev Tolstói, Fiódor Dostoyevski, Iván Turguénev, Antón Chéjov, Nikolái Leskov, Mijaíl Saltykov-Shchedrín, Iván Goncharov, Dmitri Mamin-Sibiriak y Vladímir Korolenko. Otros escritores notables fueron Serguéi Aksákov, Aleksandr Herzen, Nikolái Chernyshevski, el satirista Kozmá Prutkov (un pseudónimo colectivo), Dmitri Písarev, Alekséi Písemski, Gleb Uspenski, Konstantín Staniukóvich, Vsévolod Garshin y Fiódor Reshétnikov. El dramaturgo más notable fue Aleksandr Ostrovski. La crítica y literatura de tipo social de este período estuvo representada por las obras de Visarión Belinski, Nikolái Dobrolyúbov, Aleksandr Herzen y Nikolái Ogariov. La poesía de la segunda mitad del siglo XIX es principalmente filosófica y realista. Los poetas más notables del momento fueron Nikolái Nekrásov, Fiódor Tiútchev, Afanasi Fet, Alekséi Konstantínovich Tolstói (quien también escribía prosa y dramas teatrales), Apolón Máikov, Iván Nikitin o Alekséi Pleschéyev.
La vida literaria de la primera mitad del siglo XIX fue muy animada y variada. La sociedad rusa de la época estaba profundamente influida por las guerras napoleónicas y la victoria de Rusia en la primera Guerra Patriótica de 1812. Las amplias capas de la población experimentaban el auge del patriotismo y se interesaban por las ideas de la revolución francesa. En esta época aparecieron diversas revistas políticas y literarias como El Mensajero de Europa, La Estrella Polar, El Contemporáneo, El Telégrafo de Moscú y El Telescopio, entre otras. La segunda mitad de este siglo estuvo marcada por la emancipación de los siervos de 1861, la humillación nacional en la Guerra de Crimea y la victoria triunfal en la Guerra Ruso-Turca, entre 1877–1878, liberando a las gentes eslavas de los Balcanes del yugo turco. La sociedad estaba profundamente influida por las ideas democráticas y humanas del siglo.
Sin embargo, a finales de este siglo, concretamente en la última década, también da inicio la edad de plata de la literatura rusa. Las narrativas rusas del siglo XIX al XX marcaron en realidad un nuevo rumbo en la literatura,pasando de los grandes realistas como Tolstói y Dostoievski a la vanguardia del modernismo con la “Edad de Plata” y el simbolismo, el futurismo y el acmeísmo. Pero en Rusia esas líneas culturales europeas se transformaron y amoldaron en formas e ideas absolutamente nuevas. Los poetas y escritores de la Edad de Plata rechazaban el compromiso social del artista y proclamaban que tenía una función mesiánica. Durante esta Edad de Plata la cultura rusa llegó al apogeo del refinamiento. Algunos nombres de literatos asociados a esta edad de plata de la literatura rusa son Innokienti Ánnienski, Vladímir Soloviov, Vasili Rózanov, Dmitri Serguéievich Merezhkovski, Valeri Briúsov, Andréi Beli, Aleksandr Blok, entre otros, de un extenso listado de literatos. El Siglo de Plata se terminó con la llegada de la era nueva – con la formación del primer estado soviético que proclamó ideales nuevos.
Este podcast, El dorado siglo XIX, narrativas de la madre Rusia está hermanado con los pods Autopsia de una lectura: Cuentos de Chéjov, en el que abrazamos la narrativa de este escritor ruso que nos acercó a la Rusia decadente de finales del siglo XIX y principios del XX y Lecturas transiberianas, un podcast en el que transitamos por narrativas inspiradas en los desbordantes escenarios de algunas de las estaciones de la ruta que surca este célebre ferrocarril soviético.
Si está interesado en escucharlos, nuestros pods están disponibles en las principales plataformas de podcasts entre ellas Apple Podcast, Spotify, Ivoox y en nuestro sitio web emocionesentrelineas.org.
Fuentes consultadas:
Tereschenko, Kseniia (2021). La edad de oro de la literatura rusa, primera parte: Pioneros. En: ITMO/News (12 de octubre). Recuperado de: enlace
Román, Laura (2023). Clásicos imprescindibles de la literatura rusa. En: Educación 3.0 (11 de marzo). Recuperado de: enlace
Lotman, Luri (2012). Sobre la literatura rusa del período clásico (Observaciones introductorias). En: Eslavia. Recuperado de: enlace
El desafío de los escritores rusos del siglo XIX (201?). En: RedCultural. Recuperado de: enlace
Brians, Paul (1998). Literatura rusa del siglo XIX. En: The website of Prif. Paul Brians (22 de marzo). Recuperado de: enlace
Pereira, Roberto (2025). La Revolución Literaria Rusa: Cómo el Siglo XIX Cambió la Literatura para Siempre. En: Revista literaria El Candelabro (marzo). Recuperado de: enlace
¿Quién es el padre de la literatura rusa? (2025?). En: Clarín (Recuperado de: enlace
Arias, Gala (2025).100 años de literatura e historia rusas. En: Zenda (7 de octubre). Recuperado de:enlace|















